La inmersión en agua fría o Crioterapia es una disciplina que aparece en la vida por diversos motivos. En general es a través de Wim Hof, el hombre de hielo de Holanda. Él es famoso porque subió el Everest con short y chancletas, corrió una maratón sin agua y sin zapatos en el Sahara, pero sobre todo porque desde siempre se ha sumergido en contenedores llenos de hielo.
Ese método que inventó, mezcla hábitos saludables de varios orígenes, principalmente vinculados a tradiciones tibetanas, del yoga y de bienestar emocional en general. Su método combina tres pilares fundamentales: respiración, agua fría y enfoque mental.
En lo personal, llegué a este método buscando respirar mejor. Encontré en Wim Hof un buen guía y la inmersión en agua fría, un desafío interesante, luego de practicar meses por internet, encontré un lugar en Santiago que entregaba estas sesiones. La Nave.
Corte directo: me enamoré del método, comencé a practicarlo diariamente como terapeuta. Entregando yo la sanación mediante la respiración, el agua fría y el enfoque mental. Me preparé con Alan Iceman, con Joep aan den Boom en Suiza y me certifiqué en Colombia en Ice Yoga Method, otra aplicación del mismo sistema.
ALGUNOS BENEFICIOS DEL AGUA FRÍA:
- Activa el sistema nervioso simpático, aumentando la alerta y la energía.
- Estimula la liberación de noradrenalina, mejorando la concentración, memoria y estado de ánimo.
- Tiene un efecto energizante natural, por lo que ayuda con síntomas de fatiga crónica.
- Reduce inflamación en músculos y articulaciones por la contracción de los vasos sanguíneos.
- Favorece la circulación sanguínea al combinar la vasoconstricción con los movimientos de termorregulación posteriores.
- Mejora el sistema inmune al aumentar la producción de glóbulos blancos y estimular la producción de hormonas tiroideas que participan en la termogénesis.
- «Recablea» tu respuesta a situaciones de estrés, privilegiando el uso de la respiración ante momentos de alto cortisol.

